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Una vez descongelado ponemos un caldero con agua al fuego,
cuanto más alto sea el caldero mucho mejor, ya que de esta forma
el pulpo se cocerá cubierto de gran cantidad de agua que es como
mejor sale. Pero para nada echarle sal, ya que entonces no cocerá
bien el pulpo, se quedará duro. Ya se la echaremos al final. Lo
que sí se le suele poner es una hojita de laurel u otra cosilla
para darle una pizca de gusto, pero si no se quiere no hace falta.
Ponemos el pulpo dentro del caldero y lo dejamos cocer tres cuartos
de hora una vez empieze a hervir. Luego lo sacamos y lo troceamos
en pequeñas piezas. Lo colocamos en una bandeja o plato grande y
le echamos un buen chorro de aceite de oliva, sal al gusto y pimentón
rojo para darle color. Finalmente lo servimos con un buen vino blanco,
pan y acompañado con unas patatas cocidas.
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