|
Se limpian muy bien los chipirones por dentro y por fuera, quitándoles las patas, la espina que tienen por dentro y la piel de fuera. Se ponen debajo del grifo y se lavan, sobre todo para eliminar unas babas que tienen por dentro. Las patas se pican finamente y se reservan.
Se pelan el marisco, se corta en trocitos y se rehoga con un poco de aceite. Cuando está hecho se saca y se reserva.
Se hace un relleno con el huevo picado, el marisco y las patitas de los chipirones (en crudo), se salpimenta y con ella se rellenan los chipirones, cerrándolos con un palillo. No conviene llenarlos mucho porque al cocinarlos se hinchan.
Se pasan por harina y se fríen. Se reservan.
En una cazuela se pone aceite a calentar con un diente de ajo, y se incorpora la cebolla muy picada. Cuando está transparente se echa un poco de salsa de tomate (como tres cucharadas), un vasito de vino blanco y agua o caldo de pescado, junto con una hoja de laurel, y se deja hervir un rato. Luego se incorporan los chipirones y se deja cocer como media hora a fuego mas bien lento.
Los sobres de tinta se deslíen con un poquito de leche, y se incorporan a la cazuela. La salsa debe quedar bien negra. Se deja cocer unos 10 minutos más, hasta que los chipirones estén blanditos.
Se acompaña con arroz blanco, y se pueden adornar con trocitos de pan frito.
|