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Preparar un vaso de café (puede ser descafeinado
o soluble. Aunque tratándose de un postre italiano recomiendo que
sea de cafetera italiana o exprés, ya que saldrá más aromático).
Una vez templado y azucarado, si se desea, ponerle el licor. Coger
los bizcochitos y mojarlos en el café, sin que queden blandos. Deben
bañarse por las dos caras sin que pierdan su consistencia. Ponerlos
en la base de un bol, bordeándolo, ya que formarán la masa del tiramisú.
Separar las claras de las yemas. Reservar en la nevera las claras.
Poner el queso Mascarpone en un bol junto a las dos yemas y azúcar
al gusto. Remover hasta conseguir una crema consistente. Montar
las claras a punto de nieve e introducirlos a la crema del Mascarpone.
Remover suavemente. Poner la crema en el bol que contiene los bizcochitos.
Se puede optar por cubrir totalmente la base de los bizcochos o
bien, que éstos asomen como borde del tiramisú.
Poner en la nevera. Esperar unos 10 minutos. Sacar y enpolvorear
toda la superficie del postre con el cacao en polvo. Para ello,
recomiendo utilizar un colador. Volver a colocar en la nevera hasta
el momento de servir.
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